Las 6 cláusulas que debe tener sí o sí, líneas rojas que no cruzar y cómo negociar aunque sea tu primer contrato.
El patrocinio se cierra dos veces: la primera con un sí por WhatsApp y la segunda en un contrato. La primera no vale nada sin la segunda. Si has seguido nuestra guía para conseguir patrocinios fitness y ya tienes una marca interesada, este artículo te enseña qué debe decir el papel que vas a firmar, qué líneas rojas no debes cruzar y cómo negociar sin miedo aunque sea tu primer contrato.
Un contrato de patrocinio no es desconfianza: es claridad. La marca seria lo espera y lo agradece, porque a ella también le protege. Solo desconfía del contrato quien pretendía aprovecharse de su ausencia. Así que si una marca se resiste a poner por escrito lo acordado, ya tienes tu primera respuesta.
Respuesta rápida: lo que debe incluir sí o sí
Todo contrato de patrocinio fitness debe dejar por escrito seis cosas: qué entregas exactamente, cuánto cobras y cuándo, qué derechos cedes sobre tu contenido, si hay exclusividad y a cambio de qué, cuánto dura el acuerdo y cómo se rompe. Si falta una de las seis, el contrato está cojo. Aquí va cada una con su línea roja.
| Cláusula | Qué exigir | Línea roja |
|---|---|---|
| Entregables | Número, formato y calendario de cada pieza | “Contenido mensual” sin concretar |
| Remuneración | Importe, hitos y plazo de pago (30 días máx.) | Pago solo en producto o sin fecha |
| Derechos de uso | Dónde, cuánto tiempo y en qué medios | Cesión ilimitada o para paid sin precio |
| Exclusividad | Solo si se paga aparte y con límites claros | Exclusividad total sin compensación |
| Duración y rescisión | Fecha de fin y preaviso (15-30 días) | Renovación tácita o sin salida |
| Incumplimiento | Consecuencias iguales para ambas partes | Penalizaciones solo para ti |
Los entregables: donde nacen casi todos los conflictos
La mayoría de discusiones entre creador y marca no son por dinero: son por un “pensé que entraba” contra un “eso no estaba incluido”. Por eso los entregables se describen como si los leyera un desconocido: cuatro reels de entre 30 y 60 segundos, uno por semana, más ocho stories de apoyo, con primera entrega el día 5 de cada mes. Nada de “contenido mensual” ni “colaboración continua”. Cada pieza que no esté escrita no existe, y cada revisión extra a partir de la segunda se cobra. Fija también los plazos de aprobación de la marca: si tardan tres semanas en revisar tu reel, el calendario se mueve, no te comprime a ti.
Dinero y derechos: las dos cláusulas que te pagan la hipoteca
En remuneración exige tres datos: cuánto, por qué hitos y en qué plazo. Un esquema sano es 50% al firmar y 50% a la entrega, o mensualidad a 30 días como máximo. Huye del pago “a 60-90 días” salvo que seas tú quien lo ofrezca a cambio de algo, y del pago íntegramente en producto: el producto suma, nunca sustituye al fee. Si ya calculaste tu tarifa mínima con nuestra fórmula, este es el momento de defenderla.
En derechos de uso, la regla es simple: cada uso distinto tiene un precio distinto. No vale lo mismo un reel para tu feed orgánico durante tres meses que ese mismo reel corriendo en ads de la marca durante un año, ni un contenido para España que una cesión mundial. Exige que el contrato diga medios (orgánico, paid, web, packaging), territorio y duración. Todo lo que no esté escrito se presume no cedido: esa frase, tal cual, debería estar en el contrato.
Exclusividad y salida: lo que te ata sin que lo notes
La exclusividad significa renunciar a trabajar con la competencia, y renunciar se paga. Una exclusividad total de categoría (ninguna otra marca de suplementación, por ejemplo) solo se acepta con compensación específica y con límites: qué categoría exacta, qué territorio y cuánto tiempo. La exclusividad indefinida o sin pago extra es un no directo. Y tan importante como entrar es poder salir: todo contrato necesita fecha de fin y una cláusula de rescisión con preaviso de 15 a 30 días para ambas partes, más qué pasa con el contenido ya entregado y pagado si se rompe antes de tiempo.
Cómo negociar aunque sea tu primer contrato
Negociar no es pelear: es ordenar. Pide el borrador de la marca antes de proponer el tuyo, porque quien pone el primer papel pone las reglas del juego. Lee cada cláusula preguntándote qué pasa si las cosas van mal, no si van bien. Pide siempre un poco más de lo que esperas conseguir y cede en lo barato para ti y caro para ellos, como los plazos de entrega. Y todo lo hablado por teléfono o por mensajes acaba en un email de confirmación: lo que no está escrito no existe. Si el acuerdo supera lo que ganarías en dos o tres meses, una revisión de un abogado te cuesta una fracción de lo que te ahorra.
| Señal | Contrato sano | Contrato trampa |
|---|---|---|
| Pago | Fee + hitos + plazo 30 días | Solo producto o sin fecha |
| Derechos | Medios, territorio y duración acotados | Cesión total e indefinida |
| Exclusividad | Limitada y pagada aparte | Total sin compensación |
| Salida | Fin fechado + preaviso mutuo | Sin fin o sin rescisión |
| Penalizaciones | Iguales para ambas partes | Solo contra ti |
Preguntas frecuentes
Para acuerdos pequeños con las seis cláusulas de la tabla en orden, no es imprescindible. A partir de cifras que superen dos o tres meses de tus ingresos, o si hay exclusividad de por medio, una revisión profesional cuesta poco comparado con lo que te protege. Ante la duda, paga la revisión.
Un email con oferta aceptada tiene valor como prueba, pero no sustituye a un contrato: no regula derechos, rescisión ni penalizaciones. Úsalo como paso intermedio para cerrar el sí rápido y exige el contrato antes de publicar la primera pieza.
Con contrato y factura emitida, tienes la vía del requerimiento formal y, si hace falta, la reclamación judicial con pruebas claras. Sin contrato, tu posición se complica muchísimo. Por eso el esquema 50/50 y el plazo de pago por escrito importan más que el importe total.
Solo si firmaste una cláusula de rescisión con preaviso, cumpliéndola al pie de la letra. Romper sin causa te expone a la penalización que firmaste. Moraleja: negocia la salida el día que firmas, cuando aún os caéis bien.
El contrato es el último paso del proceso que empieza en la guía completa para conseguir patrocinios fitness: primero tu tarifa, después tu dosier y tu correo, y al final el papel que lo blinda todo. Y si estás al otro lado buscando creadores serios, aquí nos tienes.
